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Ford 1935 Escuela de Vagabundos

La película Escuela de Vagabundos (1955), protagonizada por Pedro Infante (en el papel de Alberto Medina) y Miroslava Stern, es una de las comedias más taquilleras y queridas de la Época de Oro del cine mexicano. Sin embargo, más allá de sus memorables canciones y enredos románticos, el inicio de la cinta esconde uno de los trucos de edición y producción más fascinantes de la historia cinematográfica nacional: el uso de dos automóviles completamente diferentes de 1935 para simular una sola escena.

Para evitar destruir un vehículo costoso en el México de 1954 (año en que se filmó), la productora Diana Films recurrió a la compra legal de derechos y material de archivo (stock footage) de la película estadounidense Merrily We Live (1938), de la cual esta cinta es una adaptación. Esto dio pie a una genial combinación de ingeniería mexicana y exclusividad hollywoodense.


El coche utilizado en México: Ford V8 Deluxe Convertible Coupé (1935)

Para todas las tomas estáticas, los diálogos iniciales y las escenas donde vemos interactuar directamente a Pedro Infante con el motor averiado, se utilizó un vehículo real en suelo mexicano.

  • Marca y Modelo: Ford V8 Deluxe Convertible Coupé (también clasificado en la época como Roadster).
  • Año del vehículo: 1935.
  • El motor que «hierve»: En la trama, el auto del protagonista se sobrecalienta a mitad de la carretera. Para filmar este momento cómico sin dañar el motor real del coche, el equipo de efectos especiales de los Estudios CLASA instaló una manguera oculta de alta presión conectada directamente detrás del radiador. Al abrir la válvula detrás de cámaras, el Ford expulsaba ráfagas de vapor real sobre el rostro de Pedro Infante, permitiéndole improvisar la icónica secuencia donde intenta calmar el humo dándole manotazos con su sombrero.

El coche del barranco: Duesenberg Model JN Convertible Coupe (1935)

Cuando el freno de mano falla y el automóvil avanza solo hasta caer por un acantilado para estallar en el fondo, la pantalla deja de mostrar el coche mexicano y da paso al metraje adquirido a los estudios de Hollywood. El auto destruido en esa toma es una joya histórica.

  • Marca y Modelo: Duesenberg Model JN Convertible Coupe (carrozado por la firma Rollston).
  • Año del vehículo: 1935.
  • La conexión con Clark Gable: Este no era un automóvil común de la época. La serie JN de Duesenberg fue una edición ultra exclusiva de la que solo se fabricaron 10 unidades en todo el mundo. El automóvil utilizado en la filmación original estadounidense de 1938 pertenecía nada menos que a la máxima estrella de Hollywood del momento: Clark Gable. La producción norteamericana compró el auto al actor, modificó su estética para la película y posteriormente lo lanzó al vacío.

El truco en la sala de edición de la Ciudad de México

El director Rogelio A. González y su equipo de montaje lograron unir ambos mundos de manera milimétrica para engañar al ojo del espectador:

  1. El plano general muestra al Ford 1935 de Pedro Infante detenerse en la orilla del camino mientras sale vapor.
  2. Tras bajarse los pasajeros, el freno cede. Justo en el instante en que las llantas pierden contacto con el suelo firme, la edición corta al rollo de archivo de Hollywood, mostrando al Duesenberg 1935 en una espectacular caída libre hacia el abismo.

¿Cómo identificar el cambio de auto en la pantalla?

Aunque ambas casas productoras utilizaron vehículos convertibles, del mismo color y fabricados exactamente en el año 1935, un análisis detallado de la escena revela las diferencias estructurales:

  • Las salpicaderas y faros: El Ford norteamericano filmado en México tiene líneas más redondeadas y faros integrados de menor tamaño. El Duesenberg de la caída cuenta con faros cromados gigantes y salpicaderas estilizadas de alta gama.
  • Los rines: El Ford de Pedro Infante cuenta con tapones lisos tradicionales, mientras que el auto que explota en el barranco posee rines de rayos tipo deportivo, característicos de la marca Duesenberg.

Este ingenioso cruce de recursos permitió a la producción mexicana entregar una escena con altos estándares de acción internacional sin salir del presupuesto local, convirtiendo al «auto de Pedro Infante» en una gran pieza de trivia para los amantes del automovilismo y del Cine de Oro.